Ansiedad: qué es y por qué aparece

 

 

Hay personas que viven con la sensación de que su cabeza no para nunca.

Se acuestan y empiezan a pensar en todo lo que han hecho durante el día, en lo que tienen que hacer mañana, en lo que dijeron, en lo que no dijeron, en lo que podría pasar, en lo que podría salir mal. Intentan relajarse, pero su mente sigue funcionando como si fuera lunes por la mañana aunque sea de noche.

Otras personas lo que notan sobre todo es el cuerpo: el corazón rápido, la respiración superficial, presión en el pecho, un nudo en el estómago, tensión en la mandíbula, dolor de cabeza, la sensación de que algo malo va a pasar aunque no sepan exactamente qué.

Muchas personas con ansiedad parecen tranquilas por fuera. Trabajan, cumplen, son responsables, están pendientes de todo y de todos. Pero por dentro viven en un estado de alerta constante, como si no pudieran bajar la guardia nunca.

Y vivir así cansa. Cansa mucho. Cansa la cabeza, cansa el cuerpo y cansa la vida.

La ansiedad no siempre aparece de repente. Muchas veces aparece poco a poco. Empieza con una época de más estrés, una mala racha, problemas en el trabajo, en la pareja, en la familia. Y cuando te quieres dar cuenta, vives en tensión constante, te cuesta desconectar, te cuesta dormir, te cuesta disfrutar, te cuesta estar tranquilo.

Y llega un momento en el que muchas personas dicen:
“Ya no sé lo que es estar tranquilo.”


Qué es la ansiedad

La ansiedad es una respuesta natural del cuerpo. Es un sistema de alarma que todos tenemos. Cuando el cerebro detecta un peligro, el cuerpo se activa para prepararse: el corazón late más rápido, respiramos más deprisa, los músculos se tensan, estamos más atentos. Es un sistema que está diseñado para protegernos.

El problema aparece cuando ese sistema de alarma se activa demasiado a menudo o se queda encendido todo el tiempo, incluso cuando no hay un peligro real inmediato.

Entonces empiezan a aparecer los síntomas de ansiedad.

Síntomas de ansiedad

Algunos de los síntomas de ansiedad más frecuentes son:

  • Taquicardia
  • Sensación de ahogo o falta de aire
  • Presión en el pecho
  • Mareo o inestabilidad
  • Hormigueo en manos o cara
  • Sudoración
  • Temblores
  • Tensión muscular
  • Problemas digestivos
  • Dificultad para concentrarse
  • Insomnio
  • Preocupación constante
  • Sensación de que algo malo va a pasar
  • Miedo a perder el control
  • Miedo a volverse loco
  • Miedo a morir

Cuando estos síntomas aparecen de forma muy intensa y de repente, hablamos de ataque de ansiedad o ataque de pánico. La sensación es tan intensa que muchas personas piensan que les está dando algo grave, como un infarto, y acuden a urgencias. Y cuando les dicen que es ansiedad, muchas veces sienten alivio, pero también mucha confusión.

Es importante entender algo:
La ansiedad es muy desagradable, pero no es peligrosa.
No te vas a morir por un ataque de ansiedad, no te vas a volver loco, no vas a perder el control. Es tu sistema de alarma activado, nada más.


Por qué aparece la ansiedad

Esta es una de las preguntas que más se hace la gente:
“¿Por qué tengo ansiedad si en teoría está todo bien?”

La ansiedad no aparece porque sí. La ansiedad aparece cuando el cuerpo y la mente sienten que hay demasiada presión, demasiado miedo, demasiada responsabilidad, demasiado tiempo sin parar, demasiado tiempo siendo fuerte.

La ansiedad es muy frecuente en personas que:

  • Son muy responsables
  • Son muy autoexigentes
  • Piensan mucho las cosas
  • Intentan hacerlo todo bien
  • Les cuesta delegar
  • Les cuesta decir que no
  • Se preocupan mucho por los demás
  • Intentan tener todo bajo control
  • Se guardan lo que sienten
  • Les cuesta pedir ayuda
  • Llevan mucho tiempo pudiendo con todo

Muchas veces la ansiedad aparece en etapas de la vida con mucho estrés:

  • Problemas laborales
  • Inestabilidad económica
  • Problemas de pareja
  • Rupturas
  • Enfermedades
  • Cambios importantes
  • Duelo
  • Maternidad o paternidad
  • Cuidar de otras personas
  • Épocas de mucha responsabilidad

Pero no todo es lo que pasa fuera. También influye mucho cómo eres tú y cómo has aprendido a funcionar en la vida. Personas muy autoexigentes, muy perfeccionistas, con miedo a fallar, con miedo a decepcionar, con miedo al rechazo, suelen tener más ansiedad porque viven con mucha presión interna.

Hay una frase que en terapia se repite mucho:
La ansiedad muchas veces aparece en personas que llevan demasiado tiempo siendo fuertes.


Qué hace que la ansiedad se mantenga

Muchas personas no entienden por qué la ansiedad no se va. Piensan: “Si ya ha pasado la época mala, ¿por qué sigo con ansiedad?”

La ansiedad muchas veces se mantiene por una serie de cosas que, sin darnos cuenta, hacemos para intentar sentirnos más seguros, pero que a largo plazo mantienen el problema.

Por ejemplo:

  • Evitar situaciones que nos dan ansiedad
  • Dejar de hacer cosas por miedo a sentir ansiedad
  • Intentar controlarlo todo
  • Anticipar constantemente lo que puede salir mal
  • Pensar siempre en el peor escenario
  • Buscar seguridad y tranquilidad constantemente
  • Necesidad de tener todo bajo control
  • No descansar
  • No parar nunca
  • No poner límites
  • Decir que sí a todo
  • Guardarte lo que sientes
  • Intentar poder con todo tú solo
  • Autoexigirte demasiado

Todo esto hace que el cuerpo y la mente sigan viviendo en modo alerta. Y cuando el cuerpo se acostumbra a vivir en alerta, cualquier pequeña cosa activa la ansiedad.

Muchas personas con ansiedad viven pendientes de su propio cuerpo: de si el corazón va rápido, de si respiran bien, de si se van a marear, de si les va a dar un ataque. Y ese miedo a la propia ansiedad hace que el problema se haga más grande.

Se entra en un círculo que suele ser así:

Miedo → Ansiedad → Más miedo → Más ansiedad

Por eso muchas personas sienten que cada vez tienen más ansiedad y menos control.


Cómo se trabaja la ansiedad en terapia

La ansiedad se puede trabajar y mejorar mucho con ayuda psicológica. Pero es importante entender que trabajar la ansiedad no es solo aprender a respirar o a relajarse. Eso ayuda, pero no es lo único.

En terapia para la ansiedad se trabaja en varias cosas:

  • Entender qué es la ansiedad y por qué aparece
  • Aprender a regular el cuerpo (respiración, relajación, etc.)
  • Entender y trabajar los pensamientos que generan ansiedad
  • Reducir la preocupación constante
  • Aprender a tolerar la incertidumbre
  • Trabajar la autoexigencia
  • Aprender a poner límites
  • Mejorar la autoestima
  • Aprender a escuchar las propias necesidades
  • Dejar de evitar situaciones por miedo
  • Entender qué situaciones o emociones hay detrás de la ansiedad
  • Tomar decisiones que la persona lleva tiempo evitando
  • Aprender a cuidarse sin sentir culpa

Muchas veces, cuando la persona empieza a entender lo que le pasa y empieza a hacer pequeños cambios en su vida, la ansiedad empieza a bajar. No porque la ansiedad desaparezca para siempre, sino porque la persona deja de vivir en ese estado de alerta constante.

El objetivo de la terapia no es que no sientas ansiedad nunca más. El objetivo es que la ansiedad deje de controlar tu vida.


Cuándo ir al psicólogo por ansiedad

Muchas personas retrasan pedir ayuda porque piensan que “no están tan mal” o que “ya se les pasará”. Pero pedir ayuda no debería ser el último recurso, debería ser una forma de cuidarse.

Sería recomendable acudir a un psicólogo cuando:

  • Sientes ansiedad casi todos los días
  • Has tenido ataques de ansiedad
  • Te cuesta mucho desconectar
  • Te cuesta dormir
  • Tu cabeza no para
  • La ansiedad está afectando a tu trabajo
  • La ansiedad está afectando a tu relación de pareja
  • Has dejado de hacer cosas por miedo
  • Vives con sensación constante de agobio
  • Sientes que no puedes más
  • Llevas así mucho tiempo y no mejora

No hace falta estar “muy mal” para ir a terapia. A veces basta con estar cansado de vivir así.


Para terminar

Vivir con ansiedad es muy agotador, porque es como vivir siempre en alerta, como si algo malo fuera a pasar en cualquier momento. Es vivir con la cabeza llena de preocupaciones y el cuerpo en tensión, incluso cuando en teoría podrías estar tranquilo.

Muchas personas con ansiedad son personas fuertes, responsables, que han podido con muchas cosas en su vida, que están pendientes de todo y de todos, y que se han acostumbrado a poder con todo solas. Pero llega un momento en el que el cuerpo y la mente necesitan ayuda.

La ansiedad no significa que seas débil. Muchas veces significa que llevas demasiado tiempo siendo fuerte sin suficiente apoyo, sin suficiente descanso y sin suficiente cuidado hacia ti mismo.

Y la ansiedad, por suerte, se puede trabajar. Se puede entender. Se puede aprender a gestionar. Se puede dejar de vivir en ese estado de alerta constante.

No tienes por qué acostumbrarte a vivir así para siempre.

 
 

Deja un comentario

Ana Belén Buzón
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.